El problema de las obras huérfanas (esas de las que es imposible determinar quién posee los derechos exclusivos de explotación, aka copyright aka derechos de reproducción o restricción de copia) es de sobra conocido. La mayoría de obras publicadas acaban perdidas en esa telaraña legal, tejida gracias a las ineficientes leyes de propiedad intelectual, en la cual se desconoce quién puede explotar una obra ni si ésta pertenece a dominio público, pero nadie se atreve a explotarla por miedo a que aparezca el legítimo poseedor del monopolio estatal de explotación concedido a esa obra. Hemos dedicado ya atención a El problema de las obras huérfanas.
En EE.UU., dos proyectos de ley preteden eliminar la incertidumbre que rodea a estas obras huérfanas, de forma que los editores puedan utilizarlas sin miedo a ser demandados. Tendría que leer los textos para saber exactamente qué pretenden, pero en principio suena a acercar las obras huérfanas al dominio público, y eso me parece una buena medida. Nos la cuentan en Ars, y con todas las reservas que manejan (respecto de los plazos y, por supuesto, respecto de sus propias cámaras de legisladores), es importante que leyes como esta vayan abriéndose camino no solo allí, sino también por nuestra tierra. Nuestros políticos, tan proclives a darnos la espalda y a copiar todo lo que venga de los Estados Unidos, podrían ir tomando buena nota. Esta medida es a todas luces insuficiente, pero sería un pequeño paso en la dirección correcta.
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