Black Hat 2008 representa el primer año, en sus doce de historia, que la reunión internacional de seguridad más importante del mundo identifica a sus miles de asistentes mediante tarjetas RFID.
Dejando de lado cuestiones de oportunidad y esnobismo, así como la tendencia al "molaware" -a la que casi nadie escapa- los chicos de Black Hat han elegido una de las peores opciones entre todas las disponibles, puesto que es sabido que la tarjeta Mifare Classic puede clonarse en cuestión de minutos y utilizarse para suplantar identidades...
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