Los autores de El estado secreto y los ciudadanos transparentes podrían estar a punto de recibir una bofetada a su plan de estado de excepcion permanente, algo ya común en todos nuestros aeropuertos.
Lo leemos en El Periodico de Cataluña: los duros controles aeroportuarios están a un paso de su anulación.
Hace unos años, un pasajero al que obligaron a desembarcar por llevar dos poderosísimas raquetas de tenis (de esas que matan a miles de personas) inició un litigio que ahora toca a su resolución. Lo cuenta Arnau y son buenas noticias, aunque aún estén por confirmar y quepa la posibilidad de que quede en nada.
La abogada general del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea ha presentado sus conclusiones al respecto de este caso:
El conjunto de medidas de seguridad son jurídicamente inválidas y debido a su carácter secreto deberían ser declaradas inexistentes.
Según la abogada, el artículo 254 del Tratado de la CE dice que el deber de publicar los reglamentos es inequívoco y no admite excepciones, que un anexo es una parte integrante de un acto legislativo y que por tanto, se están eludiendo de forma persistente e intencionada los requisitos de publicación, con lo que los ciudadanos no podemos saber los efectos de dicho reglamento al no conocer el anexo.
Las negritas son mías. Por supuesto, podría darse el caso de que nada cambie, de que cambie temporalmente para que se vuelvan a introducir medidas similares. Pero, por favor, permítanme soñar. La respuesta habrá de esperar todavía en torno a un mes.
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