Creo que hay un dicho que dice que nadie es profeta en su tierra, y muchas veces es así. Nos resulta más fácil convencer a extraños que a propios, quizá porque nuestro mensaje se mezcla con otras facetas de nuestra vida cuando hablamos a conocidos.
La semana pasada leí que Harvard comenzaría a enseñar el modo de funcionar de la comunidad del Software Libre (Open Source si estamos hablando con gente de empresas) dentro de su prestigioso programa de MBA. Matt Asay lo comentaba hace 5 días en CNET, y muchos de nuestros agregadores de noticias también se hacían eco de la noticia (nota al margen: odio este estilo de redacción tan de manual periodístico, pero tampoco es que sea Ortega y Gasset, así que os tendréis que conformar con esta sopa de muletillas ;-P).