Viajando por India uno puede ver una miseria extrema de la que no puede escapar y que no le deja indiferente, tal vez no por la miseria en sí misma sino por la magnitud de la misma. Cuando recorres cientos de kilómetros y empiezas a ser consciente de los millones de personas que viven en condiciones infrahumanas, sometidos a la esclavitud de la pobreza, sin ningún futuro y sin ninguna solución a largo plazo hay algo dentro de uno que cambia para siempre, qué puedo hacer para ayudar.
Jaume Sanllorente con solo 28 años viajó a India y no pudo permanecer impasible, vivió la miseria de cerca y decidió dejarlo todo y tomar las riendas de un orfanato que estaba a punto de cerrar. En un tiempo sorprendentemente corto montó la ONG
Sonrisas de Bombay y consiguió financiación para su proyecto.