El proyecto One Laptop Per Child se creó con el objetivo de construir un portátil (hardware y software) con un precio de mercado de unos 100 $ orientado a ser usado en países en vías de desarrollo. La idea era que a ese precio el portátil sería más barato que, por ejemplo, el material escolar que necesita un alumno durante un año y, a la vez, podría permitir realizar muchas más actividades (docentes y de todo tipo) que los libros.