En este enlace (en ingles) se expone una curiosa lista de pasos que se deben seguir a la hora de convencer a un usuario que utilice Windows para que utilice Linux. Entendemos que esta lista se puede extender a otras aplicaciones que tengan su equivalente en software libre. Así, pues nos ha parecido útil para entender los problemas que le pueden surgir a un usuario acostumbrado a aplicaciones de tipo privativa, a la hora de pasarse a software de tipo libre. De hecho, parece que los usuarios que tienen un apoyo externo de un amigo o conocido que ya haya probado el software libre, es más probable que acepte de buen grado el cambio, pero en caso de no existir ese apoyo, el usuario se mostrará mucho más reticente a ello:
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Seleccionar el usuario objetivo: como cualquier cosa en la vida, no cualquier persona es apta para utilizar software libre y viceversa. Por ello, se debe tener presente a qué tipo de usuario tenemos enfrente, siendo el perfil idóneo para ello una persona interesada en el mundo de la informática y que tiene, al menos, ciertos conocimientos sobre la materia. Pero aunque esto no sea así, siempre se puede intentar atraer a cualquier tipo de usuario, si bien el factor “paciencia” será un elemento crucial que debemos dominar ante cualquier eventualidad.
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Aproximación preliminar al software libre: En esta fase, el usuario debe tener su primer contacto con la nueva plataforma. Así, se debe familiarizar con algunos aspectos de lo que se va a encontrar más tarde. Es probable que el usuario utilice Firefox, por ejemplo, siendo un perfecto comienzo para su argumentación. Parece que lo idóneo aquí es, mediante indirectas, instigar al usuario para que vea Firefox como lo que es: software libre. Una vez comprendido esto, hay que hacer comprender que Firefox sigue las mismas directrices que el software libre en general, en este caso, Linux. En esta fase se presentan las ventajas del software libre sobre el privativo (disminución de bugs, trabajo y desarrollo colaborativo, etc.).
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Enseñar el escritorio Linux propio: Es esencial que el “maestro” disponga de un ejemplo claro de todo lo que está intentando transmitir, ya que es más probable que se posible convencer a un usuario si se le muestran las ventajas del software libre de una forma directa. Así, una buena técnica para atraer a un usuario es mostrar las bondades de los escritorios interactivos de tipo “touchscreeen”. Es muy probable que el usuario objetivo se sienta maravillado por lo que está contemplando, por lo que debemos insistir en lo que representa el software libre y lo sencillo que resulta el manejo de aplicaciones tan vistosas.
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Entrega de una distribución tipo “LiveCD”: La idea es que los usuarios pierdan el miedo al proceso de instalación del software, mostrándoles las bondades de éste sobre el privativo, y todo sin tener que modificar la estructura establecida en el disco duro de su equipo, con lo que el usuario puede de acuerdo a una prueba “sin importancia”. Sin darse cuenta, el usuario estará, cada vez, más familiarizado con el software libre, su instalación y lo que implica. Por ello, esta fase debe durar no demasiado tiempo.
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La instalación inicial: Una vez que el usuario está familiarizado con el software, se le debe instigar a que dé el siguiente paso: la instalación. Seguramente, el usuario se sentirá abrumado por todo lo que se le viene encima, pero debemos hacerle ver que no debe tener miedo a perder datos o su configuración anterior, ya que puede realizar una partición para Windows y otra para el nuevo Linux, escogiendo el que mejor se adapte a sus necesidades en cada momento. Además, debemos estar ayudando al usuario de la forma que necesite, ya que en este momento nuestro consejo será crucial para que el usuario no se desanime.
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El primer “autoarranque”: En esta etapa, debemos seguir al lado del usuario, dando nuestro consejo cuando sea necesario, si bien también debemos dejar que sea el propio usuario el que decida y comprenda ciertas cosas por sí sólo, lo que se traducirá en una mayor motivación final.
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Los primeros días: Si todo va bien, el usuario recién convertido disfrutará de su primera experiencia de Linux. Pero desde luego, habrá problemas. Permanezca disponible para ayudar trabajar ella por las veces resistentes y el choque inicial de una completamente nueva experiencia de escritorio, pero no forzar su consejo cuando no le preguntan.
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Segunda semana: Ya va siendo hora de explicar “otros caminos para conseguir ayuda sobre Linux (enlace en inglés aquí). La idea es hacer que el usuario se convierta en autosuficiente a la hora de resolver problemas, pero aún con todo, permanezca disponible para cualquier eventualidad.
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Tras el primer mes: Si tras este tiempo, todavía utiliza el escritorio Linux, el éxito permanente puede asegurarse. A partir de aquí poco se debe hacer sino es mantener el contacto con el usuario para futuras consultas menores.
Último paso…repetir el paso 1 a 9: Si ha sido lo bastante afortunado para convertir a un usuario de Windows a Linux, definitivamente debería intentarlo otra vez con alguien más. Así, la experiencia que ha adquirido con este usuario, puede utilizarse como base para futuros usuarios, haciendo que cada vez más personas se pasen al software libre de una forma convencida.
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