Una noticia que ya tiene casi un mes pero me parece tan importante que no la puedo dejar sin publicar. El gobierno holandés pide a los investigadores que encontraron deficiencias de seguridad en el chip rfid de la oyster card(*) que no publiquen los resultados (TheRegister).
Me recordó peligrosamente al caso de unos investigadores estadounidenses que averiguaron cómo romper un sistema anticopia y que, en virtud de la DMCA, fueron censurados bajo la amenaza de cortarle toda la financiación y perder su puesto de trabajo si incumplían la ley. Con ese buen rollito da gusto, por cierto, que sea el Estado el que te pague... y te extorsione. Esto muestra, además, cuál es el verdadero fin de mucha legislación sobre propiedad intelectual.
Sin embargo, el gobierno holandés tendrá que soportar no sólo las culpas por haber extendido un sistema RFID poco fiable, sino la vergüenza de ver cómo los tribunales le dan la razón a los investigadores, que podrán publicar sus datos a partir de octubre (TheReg).
El caso del DRM lo leí hace ya mucho tiempo en El anarquista en la biblioteca. Imagináos que en Europa aún no tenemos una ley como la odiosa DMCA, aunque el G8 quiera introducirla con calzador, la UE quiera ampliar hasta 95 años la duración del privilegio de explotación musical y las enmiendas torpedo quieran subyugar a la sociedad digital. ¿Tendremos la misma suerte cuando todo esté en marcha? Mejor no comprobarlo.
Nota al pie:
(*) en la Oyster y en otro montón de tarjetas que usan chips similares.