Está claro que la UE, ahora que hasta los menos sagaces hablan a hurtadillas de la falta de democracia que tenemos, ya no tiene mucho que perder en términos de imagen.
Así que se ha decidido a aplicarnos
nuestra propia terapia de shock, todo de golpe y sin tiempo para meditarlo: 65 horas a la semana, control, inmigración. Todo para degradarnos:
nunca más ciudadanos, en adelante seres inferiores.
Nuevos esclavos que, de prosperar la nueva tentativa de la UE pondría la sociedad de control justo donde la quiere una institución formada por personas a las que nadie vota, sobre las que nadie tiene el más mínimo control ni influencia para expulsarla de sus cargos. El resto, los ciudadanos, nosotros, veríamos
esfumarse ante nuestros ojos todo lo que de bueno nos podría traer la sociedad digital.
La votación tendrá el lunes en el comité de mercado interno y protección del consumidor (¿protección de quién? supongo se refieren a protegerse ellos de los consumidores), y de salir adelante deberá ser refrendada el próximo septiembre en el parlamento europeo. Aún hay hueco para la esperanza, pero
la sociedad digital bajo control está cada día más cerca.
Por cierto, ya me dolería acertar, pero hace tan sólo unas semanas hablé
del final de las tarifas planas y ya decía que no me extrañaría que hubiera legislación al respecto, porque todos tienen ambición de controlar la red. Nada como ver este proyecto aprobado ayudaría al final de las mencionadas tarifas planas.
Europa pretende
controlar absolutamente internet (fin de la neutralidad, filtrado de contenidos, espía de telecomunicaciones). Nos lo cuentan en
La quadrature du net, donde he llegado vía
Informática verde vía
E500.
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