El universo secondlife ya ha sido tratado en este espacio en más de una ocasión, como bien saben nuestros lectores. No es nada nuevo que en ese mundo virtual podemos encontrar casi todo lo que imaginemos. Así, esta vez, secondlife tiene un poco más de alma libre. Estamos hablando de las llamadas “openIsland”. Estas zonas han sido creadas siguiendo todo el espíritu opensource con el fin de establecer nuevos espacios para compartir y difundir el software y conocimiento libres. Por ello, se autoproclaman seguidoras y defensoras acérrimas de Linux y Ubuntu.
Tras el boom de esta nueva forma de comunicarse e interrelacionarse a través de la red, además de conseguir nuevas formas de negocio y un novedoso modelo de economía, el reconocimiento hacia el modelo de “isla libre” está experimentando un aumento considerable. Gracias a ello, la consiguiente expansión y difusión del conocimiento libre tiene un gran apoyo. No es de extrañar que algo de este calibre terminase por ocurrir, sobre todo teniendo en cuenta lo que está experimentando todo lo que supone el concepto de secondlife.
De esta forma, en este concepto de isla podemos encontrar conferencias o presentación de proyectos y productos derivados del software libre, pero también se celebran conciertos, tertulias, intercambio de ideas… todo lo que tenga que ver con la difusión libre de la información. La idea era crear una comunidad FLOSS (Free Libre Open Source Software) para acceder fácilmente a numerosas distribuciones y “upstreams”.
Pero lo que sorprende aún más si cabe del asunto es que la vía utilizada, second life, goza del reconocimiento y el éxito con una filosofía que, a veces, se aleja bastante de lo que se podría considerar “opensource”, puesto que son innumerables los usuarios que gastan inmensas cantidades de dinero comprando o vendiendo productos desarrollados por ellos mismos, sin posibilidades de modificación del código fuente por parte del usuario.
Como puede observarse, cualquier forma es buena para acercar el espíritu opensource al mayor número de personas… y ésta es, precisamente, de las que más pueden conseguirlo, ya que la plataforma second life aglutina a personas de todos los países, edades, creencias políticas, etc. Así, se podría considerar esta propuesta de “openisland” como una de las mejores apuestas por la difusión del conocimiento libre.