Las primeras víctimas de la polémica RIPA (Regulation of Investigatory Powers Act) han sido unos treinta activistas de los derechos de los animales, a quienes, tras serles incautados en Mayo pasado sus ordenadores, la fiscalía de Hampshire reclama ahora sus claves de cifrado, a fin de poder acceder a los ficheros protegidos.
Aunque la RIPA lleva en vigor muchos años, la disposición que permite imponer penas de cárcel a quien se niegue a proporcionar a las autoridades sus claves de cifrado cuando les sean requeridas, fue introducida el pasado primero de octubre...
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