En la actualidad, en una época donde la información se ha convertido en un ariete de poder para gobiernos, empresas y, en definitiva, para cualquier persona, han surgido una gran cantidad de herramientas y métodos para canalizar esa gran masa de información desestructurada para tratarla, darle forma y mejorar los recursos de los que se dispone. Así, la gestión documental forma ahora parte de lo que se conoce como gestión del conocimiento, que no es sino el conjunto de acciones orientadas al tratamiento de la información para generar una “segunda información” a partir de la información primaria.
Nos encontramos en medio de la era del “homo digitalis”, un concepto que alude a la sociedad como un ente que se encuentra estrechamente ligado a las llamadas TIC´s. En este sentido, la sociedad experimenta una necesidad de información mucho mayor que en cualquier otra etapa de la humanidad, ya que ésta se ha consolidado desde el punto de vista del consumo y la cultura de la imagen.
Al hilo de este tema surge otro que es, si cabe, más profundo, que es la aplicación de la filosofía opensource a la hora de realizar algún desarrollo. La proliferación de esta filosofía ha crecido junto con el aumento de información, dado que a través de este sistema no se emplean recursos en la herramienta en sí, centrándose el grueso de esfuerzos en mejorar la información obtenida a través de la herramienta que la gestiona. En este enlace podemos encontrar una mención al asunto desde la perspectiva del opensource. El opensource se concibe, así, a partir de una recopilación, tratamiento y difusión de la información descentralizada y, por supuesto, a través de la red, aprovechando los nodos surgidos en entornos colaborativos para desarrollar las funciones.
De hecho, el uso de plataformas y herramientas Web ha dado lugar a una mejora sustancial de la información, en lo que se refiere a la capacidad de difusión y alcance de la misma. Por ello, el opensource se presenta como imprescindible para establecer un sistema completamente libre de cargas para el usuario, el administrador y el desarrollador de la herramienta, es decir, que los inconvenientes que surgen con el empleo de otros sistemas no basados en el opensource sufren las consecuencias de una actividad colaborativa mucho más estática.
Hay multitud de opciones entre las que elegir para la gestión documental desde una perspectiva opensource, dependiendo de si ésta se encuentra orientada hacia el mundo empresarial, las actividades particulares o un enfoque oficial (gubernamental o administrativo).
A modo de último apunte, sólo añadir que el común denominador de todas ellas es la facilidad de uso con nociones de manejo bastante reducidas (si tenemos en cuenta las prestaciones que se ofrecen) y el descenso de gastos generados por el tratamiento documental.
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