El título largo para este post es La ley Sarkozy para España y el resto de Europa: Telefónica contra Promusicae.
Vamos a hablar de propiedad intelectual, pero no sólo de eso: vamos a hablar de las libertades civiles y de cómo la lucha por los derechos de reproducción de las obras culturales/intelectuales ha sido erigida como arma y piedra angular de una batalla mucho más amplia que se desarrolla en torno al control de los nuevos medios digitales, la imposición de barreras donde antes no las había y la transición desde la sociedad asamblearia a la sociedad de control.

[La imagen la saqué hace mucho de Prohibido Fijar Carteles, no tengo enlace al post exacto]
El caso Promusicæ contra Telefónica nos pone en un difícil brete. Promusicae representa la postura más dura de las gestoras, eliminarían la copia privada si tuvieran ocasión, clamor popular a la contra incluído: La postura de Promusicae tiene un aliado excepcional: el Partido popular. Telefónica se opone a las gestoras y en este asunto (muy de moda estos días) ha gozado del favor popular, pero no hay que olvidar que Telefónica se opone a las gestoras tan sólo porque no quiere que el control lo tenga alguien que no sea telefónica, y así lo manifestó al gobierno justo antes de navidad.
Parece evidente que la elección está realmente dura en este caso. Somos aliados casuales de telefónica, el mismo operador que abusa de su monopolio y que se opone a Promusicae tan sólo porque espera, próximamente, recibir del gobierno lo mismo que Promusicae está reclamando. En este caso los ciudadanos no podemos ganar mientras no nos hagamos oir nosotros mismos.
No quiero ser cenizo, pero yo soy menos optimista que la AI (que parece jalear cada uno de los sospechosos movimientos de Rajoy-Promusicæ contra el canon y la copia privada) y estoy más de acuerdo con Felix Haro & cía: la sentencia no es suficientemente dura y deja la puerta abierta a modificaciones que sí permitan esta filtración de información, si bien es de esperar, atendiendo a la actual situación legal en España, que eso no suceda a corto plazo. Mirada con objetividad, la sentencia es una victoria de las libertades digitales pero esa misma objetividad nos debe evitar no prestar atención a que la victoria la ha obtenido telefónica y que ésta no dudará en cambiar su discurso para obtener ellos mismos el control que los tribunales les han negado a las gestoras. Lo cierto es que tanto gestoras como ISPs andan intentando cortar el grifo de las descargas no controladas, ya que hacer eso equivale a darle a ellos la puerta (de pago) por la que tendríamos que pasar siempre que quisieramos descargar algo.
Todo apunta a que los próximos meses van a ser muy movidos en lo que respecta a la extensión de esta ley Sarkozy por Europa, a rebufo del ímpetu del populista presidente francés y de que la legislación europea sobre protección de datos y restricción de copia no parecen hacer viable que las gestoras de ninguno de los países tengan acceso a los datos de los clientes para iniciar litigios contra ellos, parte de la estrategia definida por la IFPI y la WIPO en los últimos tiempos, en su intención de extender a Europa el monocultivo legislativo estadounidense (recordemos que en Francia ya multaban por compartir música, así que el monocultivo no está tan lejos). La opción que queda es que sean los ISP mismos quienes permitan la identificación y control de la red, ya que estos sí que tienen los datos de todo el que mantenga un contrato con ellos. Es en esta dirección como yo interpreto esta victoria de Telefónica sobre Promusicæ. Y ni que decir que si este escenario pasara de la suposición a los hechos, la censura de la red a escala masiva estará servida y en bandeja. La televisión 2.0 habrá llegado, la sociedad de control habrá avanzado notablemente, se habrá repetido en la red el mismo patrón que existía fuera y costará mucho devolver todo a su estado natural en la red: la abundancia.