Hace muy poco veíamos en “Software Libre” una noticia sobre el uso del software libre, durante el pasado año, atendiendo a la distribución por autonomías. Así, de forma muy gráfica se podía comprobar que Extremadura está a la cabeza en lo que se refiere a un uso más habitual de este tipo de software en contraposición al privativo, su adversario natural. En esta región, el sistema sanitario y la Educación tienen casi una utilización plena de software libre, además de que existe mucha más legislación y normas regularizadoras que en otras C.C.A.A. Aún así, cabría destacar un uso también bastante extendido en Valencia, Castilla-La Mancha o Cataluña, lo que denota que cada vez son más las Administraciones que están confiando sus operaciones y datos al software libre.
Así, tal y como se desgrana del artículo al que hemos referencia anteriormente, todavía existen algunas Comunidades en las que este uso no sólo no se encuentra extendido sino que prefieren software privativo porque lo consideran de mayor calidad y más seguro que su equivalente libre. Al parecer, la mayor parte del norte de nuestro país se encuentra aún bajo el uso de software privativo, lo que en realidad resulta comprensible si lo vemos desde una perspectiva industrial. El país Vasco, por ejemplo, tiene un gran número de empresas, fábricas, etc. dentro de sus fronteras, lo que puede significar que nadie quiere dar el primer paso hacia el software libre e ir contracorriente. Ni que decir tiene que estas sospechas, aunque comprensibles aún por la campaña continua de desprestigio a la que se somete el software libre, no tienen una base real, ya que la seguridad es igual o superior al equivalente privativo, además de la mayor flexibilidad sobre éste al contar, en muchos casos, con una comunidad de desarrolladores que genera mejoras continuas en el software. Además, el uso sin licencia se ve recompensado en un aspecto muy simple: los recursos económicos que la Administración destina a licencias de uso y mantenimiento de software privativo son realmente altos, y en casos como Extremadura se pueden emplear en el fomento de otros aspectos que, de otra forma, no encontrarían la forma de conseguir los fondos necesarios para su desarrollo.
Con estas líneas queremos concienciar a Comunidades como Madrid o Murcia, las cuales utilizan de un modo insuficiente esta forma que no es tan “peligrosa” como se cree ni tan difícil de adaptar (incluso mejorar) al sistema reinante hasta ahora.
Así pues, aunque reconocemos que el avance del uso del Software Libre es bastante bueno, también habría que verlo desde la óptica de que se necesitaría un mayor apoyo institucional para conseguir que los usuarios, ya sean empresarios, órganos gubernamentales o particulares, deben tener un grado de confianza más elevado. Y esta desconfianza se promueve por la desinformación que se genera en ocasiones, además de un miedo a la creencia de que el software libre es más difícil de usar, cosa que es completamente falsa.
Para finalizar, no queremos sino que el propio lector saque sus conclusiones, por lo que dejamos en enlace del “Mapa del software libre por autonomías”, realizado por Virtua.
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