Mi tio Manolo. Une brique pour la mémoire.

Mi tío Manolo tenía 25 años cuando las tropas aliadas liberaron el campo de concentración nazi de Mauthausen, había pasado en él los cuatro años anteriores, después de haber combatido en el ejército Republicano durante la Guerra Civil Española, haber pasado por los campos de refugiados del sur de Francia y servido en el Ejército francés hasta el momento de la invasión de Francia por la Wehrmacht, cuando fue capturado por las tropas alemanas.

Requerido por las autoridades alemanas para determinar el destino de los prisioneros, el Gobierno de Francisco Franco respondió que no existían españoles más allá de sus fronteras; de ahí que los republicanos de Mauthausen llevaran el triángulo azul de los apátridas, con una S —de Spanier— en el centro.

Mauthausen

Junto con mi tío fueron a los campos otros 7.200 españoles, de los cuales fallecieron en torno a 5.000.

Cuando el Ejército norteamericano entró en Mauthausen, el 5 de mayo de 1945, banderas republicanas habían sustituido a las banderas nazis y la puerta del campo estaba cubierta por una gran pancarta en la que se podía leer: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras». La liberación del campo, sin embargo, no significó para mi tío Manolo, ni para muchos de los que corrieron la misma suerte que él, el final de la guerra comenzada en 1936. En un estado físico y mental muy deteriorado, no pudo volver a la España del franquismo, aliada ideológica de los nazis que habían combatido en Mauthausen, y habría de encontrar asilo en el sur de Francia donde se quedó hasta su muerte en el año 2.007. Un par de años antes de morir recibió la medalla de Honor del Estado Francés.

Después de esta experiencia encontró a su mujer que había estado en el campo de Gusen y con mucho esfuerzo y la ayuda de mi abuelo consiguieron salir adelante y formar una familia en el sur de Francia. El resto de su vida lo dedicó a recordar a las generaciones posteriores sus vivencias para que no cayeran en el olvido y no se repitieran.

Conocí a mi tío Manolo cuando tenía 18 años y vino a Madrid de viaje. Recuerdo que me estuvo hablando durante varios días sobre su experiencia en los campos de concentración nazis, no me podía separar de él, aquello que me contaba era tan cruel y tan injusto que me pareció lo más cercano que se puede estar a vivir el infierno en vida. Aun así él estaba lleno de vida, tal vez sabía valorar mejor lo que le rodeaba por haberse visto tan falto de todo ello. Ahora se que ha sido una de las personas más influyentes en mi vida y pensamiento, se puede pasar por el infierno y sobrevivir si se ama la vida.

Mi primo Josep San Martín ha escrito un libro sobre la memoria transmitida por nuestro tío Manolo y su padre, mi tío José, que también combatió en la Guerra Civil aunque no fue a los campos nazis. El libro está escrito en catalán y se titula “Memòria d’Exilis i retorns” (Memoria de exilios y retornos) y está editado por Pages Editors (Lleida). Josep tuvo la amabilidad de traducirnos el texto de la contraportada:

“El libro es el fruto de la memoria del pasado con la voz de los que la escribieron y el retorno, en el presente, a aquellos escenarios donde la vivieron. Pero también es, además, una reflexión sobre los episodios más crueles de nuestra historia reciente, una llamada de alerta a las generaciones más jóvenes para que no caigan de nuevo en la trampa del olvido y del silencio, y es, por encima de todo un homenaje a la memoria de todos aquellos que padecieron el drama de la guerra civil, del exilio, de los campos nazis y de la represión franquista, personificados en la figura del padre del autor y de su tío Manolo. Con una prosa sencilla, a veces emotiva y llena de cuidadas descripciones, el autor establece un nexo entre pasado y presente. Con el retorno, por los caminos del exilio, a los espacios de la memoria familiar, se consigue un doble propósito: la revisión de un período histórico, a menudo silenciado, y la implicación de las generaciones jóvenes para que tomen el relevo en la conservación de la memoria.”

Y este es el texto que nos mandó por email:

“En los próximos días os enviaré un ejemplar del libro a cada uno. Este libro era como una deuda que tenía y por fin la puedo ver saldada. Me habría gustado tanto que lo hubieran podido ver tanto papá como tío Manolo, pero al menos servirá para que el resto de la familia que siga viniendo detrás nuestro tenga alguna referencia de esta parte de la historia familiar que tanto les marcó y tanto nos marcó a todos. Un abrazo muy, muy fuerte.

Vuestro primo
Josep San Martín

Lamento no entender el catalán para poder leerlo, pero espero que lo editen pronto en castellano.

En estos días me parece lamentable que algunos de nuestros políticos nos animen a ir al desfile de las Fuerzas Armadas con la bandera española en la mano cuando deberían centrar todos sus esfuerzos en fomentar una conciencia y entendimiento global que nos aleje de todas las formas de guerra y violencia posibles.

“Para la generación protagonista y para todas las generaciones siguientes queda el compromiso moral y la responsabilidad histórica de no olvidar y de realizar una tarea constante de rechazo y denuncia del exterminio nazi, que algunos incluso llegan a negar, en un mundo en que las nuevas acepciones del nazismo no han dejado nunca de ser una amenaza frente a los valores democráticos de la libertad y la solidaridad.”
Extracto de Mauthausen el universo del horror.

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Noticia original: El Blog de Jose Manuel Suárez