“¿Te has preguntado que tienes que hacer para que tu proyecto colaborativo sea un éxito, o al menos que dure unos 3 años? Nada mejor que tu sentido común para responder a esta pregunta. Pero si quieres aprovechar la experiencia de otros utiliza este modelo. El resultado de los tests es interesante y también lo es el feedback de cada respuesta (que tendrás que analizar y aplicar a tu caso) seguro que te proporcionará algunas pistas que te ayuden a mejorar. Las primeras son forzosamente básicas, pero van incrementando su complejidad a medida que avanza el test y los distintos niveles del modelo”.
Con estas pocas palabras, cualquier usuario tendrá formado un sólido esqueleto de lo que significa un proyecto colaborativo. Ya hemos abordado este tema en anteriores ocasiones pero el proyecto MPC puede que se encuentre entre las más útiles herramientas para el fomento de proyectos de tipo colaborativo. Así, hasta el próximo mes de Junio, se evaluarán proyectos reales con el fin de crear la versión 1.0 con la mayor fiabilidad posible. Así, cualquier usuario podrá disfrutar de una estupenda herramienta con la que medir el nivel de efectividad del proyecto, su viabilidad, etc.
Como ya hemos dicho, el modelo MPC intenta mejorar la sostenibilidad de los proyectos colaborativos. Para ello, se centra en la evaluación de varios aspectos que se deben tener siempre presentes en este tipo de proyectos:
En primer lugar, la financiación se presenta como uno de los puntos más delicados a tener en cuenta, ya que un magnífico proyecto puede terminar en catástrofe por el simple hecho de no poseer un respaldo económico o, la menos, un colchón de seguridad adecuado. También se debe tener en cuenta el contexto (económico, cultural, social, etc.) en el que va a implantarse el proyecto, sobre todo a la hora de ver cómo puede afectar su implantación en uno y otro sentido. Las personas, ya sean individuales o jurídicas, que estén implicadas en el proyecto de forma directa o indirecta también resulta un factor determinante a evaluar con sumo cuidado. Por último, las fases en el proyecto deben estar lo más claras y separadas posible, con el fin de crear una metodología que ayude a resolver casi de forma automática los problemas que surgieran, además de fomentar una visión completa de cómo actuar ante una situación problemática.
Así pues, según la madurez del proyecto (acorde con las fases completadas de éste), así puede afectar este sistema al proyecto. Por ello, se pueden realizar cuestionarios con los que evaluar muy efectivamente la calidad de dicho proyecto, ofreciendo un abanico de posibilidades para el problema presentado según la evaluación de los tests.
Con esta herramienta, estamos seguros que muchos proyectos colaborativos alcanzarán la autosostenibilidad que necesitan para obtener la visibilidad necesaria en su ámbito de acción.