Increíble la historia que leemos en Washington Times (via Schneier): El gobierno estadounidense ha decidido subcontratar la fabricación de sus pasaportes RFID a compañías privadas extranjeras. Incluso una en Tailandia.
Supongo que tras cambiar a su ejército por los mercenarios de Blackwater, no les quedaba mucho más con lo que enriquecerse a base de pelotazos, pero se pueden imaginar la mezcla y el resultado: eso de que los pasaportes son hi-tech inquebrantable es ya falso (no que antes no lo fuera, pero de partida si los están comprando a una empresa privada no puede ser de otra forma), y seguro que alguien está pegando el pelotazo (a lo Mario Conde) con esta jugada.
Desconozco cómo está hecho aquí el negocio, luego echaré un ojo pero mucho me temo que en esto les llevemos ventaja de tiempo atrás. Al fin y al cabo, creo recordar que el concurso para el DNI-e lo ganó El Corte Inglés (ya, ya, no me pidan que lo explique).
Ah sí, pero luego ya saben: los pasaportes RFID son la piedra angular de la seguridad nacional, bla, bla, bla...
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