Anoche me encontré un reportaje del programa «Reporteros» (el equivalente a Informe Semanal, para los que no seáis de aquí) en Canal Sur. Hablaban de
publicidad en los supermercados y hubo algunos detalles que me llamaron la atención, acerca de la estructuración de los supermercados y de las herramientas de publicidad que hay implícitas en ellos.
- La mayoría de supermercados tienen una única entrada, a la derecha de las cajas registradoras.
- Tenemos tendencia a mirar a la derecha, por eso una vez atravesamos esa única puerta, lo primero que nos encontramos en el stand de la derecha son productos caros y/o productos de compra casual/compulsiva. La electrónica de consumo, libros, discos, ... cosas que al verla se nos apetece comprar.
- Los carritos del supermercado, por fabricación, se desvían hacia la izquierda. De esta forma tenemos que hacer un mayor esfuerzo con esa mano para dirigirlo, y la mano derecha queda libre para ir cogiendo lo que vamos viendo al mirar hacia la derecha... (nota: En estos momentos siento un enorme placer de ser zurdo). Ya hace meses os descubrimos uno que se sabía nuestra vida (y ahora hay otro al que Microsoft le pasará anuncios empleando RFID).
- La mayoría de nosotros preferimos dar la vuelta al super en sentido antihorario. De forma que en el extremo izquierdo del super nos colocan los alimentos de primera necesidad como la leche, para que demos todo el rodeo.
- Las estanterías suelen tener tres niveles. La que está a nivel de los ojos es la que más rendimiento le da al super. Ojo, no quiere decir que sean los productos más caros del super, sino aquellos en los que la especulación existente entre el productor y tu mano es más abultada. La balda a media altura no es especialmente interesante, pero abajo del todo nos volvemos a encontrar productos de primera necesidad, ya que de otra forma los productos de abajo no se venderían (hay que agacharse) nos ponen cosas que por web*s hay que llevarse (leche, galletas, ...).
- En el centro del super está la zona más caótica, donde se sitúan pequeños caprichos que compramos compulsivamente, cosas de pequeño coste y alta tentación (chocolates, pequeñas cosas para la cocina, ...)
- La estancia promedio en un super está marcada en 55 minutos. Pero en el súper juegan con la música para vaciar el establecimiento impulsando a la gente o comprar deprisa (canciones rápidas) o a permanecer en el super dando vueltas si éste está vacío (música tienna).
Lo cierto es que haciendo un repaso mental de
los supermercados a los que voy habitualmente, cumplen a rajatabla con todo esto.
Nos tratan como autómatas. Y, ¿a alguien que nos trata como si fuésemos tan sólo un ladrillo en el muro les vamos a dejar hacer el agosto sabiendo aún más cosas de nosotros? Evita el
trazado de perfiles comerciales en los supermercados, similares a
los que nos pueden construir en la red. ¿Cómo?
Evitando las tarjetas de fidelización (para empezar) y adquiriendo el recomendable hábito de
pagar en efectivo todas las compras de super que no pasen de un determinado valor, digamos 30-40 euros si vais cada pocos días; pero el límite lo debe marcar cada uno, porque ya sabemos que
los publicistas están fuera de control.
¿Qué recomienda la OCU? La organización de consumidores recomienda
hacer la lista de la compra antes de ir al súper y ceñirse a la misma todo lo posible, no porque le preocupe que tengamos que bajar dos veces si olvidamos algo, sino para
evitar caer en las redes de la compra compulsiva que matemáticamente han dispuesto para nosotros. Ya saben, el tan famoso
«bajé a por un par de cosas y me gasté 30 euros...». Al fin y al cabo, no hay que olvidar que la publicidad consiste en
separar a la gente de su dinero.
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