Aunque en más del 90% de los casos la culpa sea de los empleados, en muchas ocasiones son los propios departamentos o responsables de TI los causantes de las brechas en la seguridad. Demasiada carga de trabajo, poco tiempo para acometerla y la presión para ajustarse a estrictos plazos de entrega, así como de mantener contentos a los superiores, lleva a los administradores informáticos a cometer errores de diagnóstico que en algunas ocasiones pueden resultar fatales.