Hace tiempo que lo venía haciendo en algunos sistemas Linux, pero últimamente, cada vez me he vuelto más estricto con esto: ¡Se acabaron las particiones de
memoria de virtual o de swap en sistemas domésticos!
Si lo pensamos detenidamente, tener una partición de swap, es tener una cantidad de espacio ahí abandonada y que en rarísimas ocasiones veremos usar. Y si el kernel llega a usarla, hemos de prepararnos, en la mayoría de los casos, a experimentar un sistema extraordinariamente pesado, con lo que si es una situación habitual, más nos vale comprar una ampliación de la memoria. De nuevo, recalcar que me refiero a sistemas domésticos. En un servidor, la memoria swap nos puede ayudar a absorber un pico puntual de trabajo que sólo se da en ocasiones aisladas y que no podemos dejar de atender.