Ciertos fans, oscuros, tenebrosos y amantes del rojo y negro (osea, muy muy sexis) han recorrido el camino que dista entre la luz y las tinieblas y han transformado Ubuntu 8.04 en un disco que, más que vivo, parece resucitado. Me viene a la mente eso de: "si George A. Romero levantara la cabeza..."