
Todos sabemos que uno de los obstáculos más grandes a los que tienen que enfrentarse los navegadores “libres” es la “costumbre” de los usuarios. Muchas personas están acostumbradas a utilizar Internet Explorer y les cuesta mucho adaptarse a otro sistema. En este sentido la usabilidad es un factor predominante en la elección del navegador que utilizamos, ya que está íntimamente relacionado con lo que desde un principio se ha utilizado. De esta forma, la sola apariencia del navegador ya es un factor que ahuyenta a posibles usuarios que, sin duda, podrían utilizar de forma más efectiva un navegador libre.
Ante este pequeño gran problema, el software libre ha tomado varios caminos de acción con el fin de concienciar a los usuarios sobre la conveniencia de cambiar su habitual navegador por otro más versátil y, por supuesto, que no atienda a las licencias de consumo y mantenimiento típicas del software propietario. A primera vista, lo más lógico sería realizar una campaña de concienciación para hacer ver al público las bondades de ese software del que rehúye, y de hecho es lo que se lleva a cabo en infinidad de ocasiones en las que infinidad de proyectos, reuniones, simposios, etc. tienen eso como objetivo: acercar el software libre al usuario.
Pero también hay una manera muy curiosa por la que algunos usuarios
optan, aun cuando sabemos que no resulta muy ortodoxa y que sólo es una máscara en la que esconder el potencial real del software libre: nos referimos a “disfrazar” el navegador para que parezca que estamos utilizando Internet Explorer, lo que resulta muy útil en ambientes donde un buen número de usuarios debe utilizar software libre sin que por ello deba emplear un periodo de adaptación demasiado dilatado, como en el caso de las empresas.
Así, los pasos a seguir pueden ir desde modificar los iconos con algunos que sean
adecuados para nuestro propósito, recolocar las barras de herramientas “
al estilo Explorer” y, por supuesto, cambiar la apariencia general del navegador con algún
skin que se asemeje a Explorer. Con esto y algunos pocos cambios como los enlaces, el título y demás, podremos hacer pasar un navegador por otro sin que el usuario llegue a notar la diferencia.
Entendemos que esta solución sólo debe ser temporal y que, en todo caso e independientemente a ser software libre o no, lo más importante para el usuario al fin y al cabo es la usabilidad, por lo que se debería aprender de ambas partes lo que resulta más efectivo y aplicarlo en sucesivas versiones del software.
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