La lista que agrupa a las 500 supercomputadoras más poderosas del mundo cuenta con un nuevo líder. Pero eso no es lo único nuevo: el sistema, basado en Linux, es el primero en su clase en incorporar dos tipos de procesadores.
Si viajamos hasta el Laboratorio de Los Álamos seguramente podremos admirar un superordenador, pero no uno cualquiera, sino el, Roadrunner, que se supone el más potente hasta el momento. La noticia ha saltado hace unos días tras la publicación de la lista sobre los 500 supercomputadores más potentes del mundo, lo que promete crear más de una disputa al respecto. Sea como fuere, este equipo se diferencia del resto en dos aspectos: el primero es que se trata de un sistema híbrido, lo que implica la inclusión de dos tipos distintos de procesadores. Pero es quizás el sistema basado en Linux lo que más puede interesarnos en este momento, lo que implicaría que al fin se reconoce como se merece la superioridad de un sistema basado en software libre. De hecho, en la lista encontramos una casi completa preponderancia de software libre respecto a los 5 que usan Windows, lo que muestra la tendencia a la que hacemos referencia.
Entrando en detalles técnicos, los procesadores de este superordenador son los 12960 PowerXCell de IBM, conocidos por ser los diseñados para la Playstation 3 y destinados a las tareas de la CPU, y los 65948 AMD Opteron, que estarán encargados del tratamiento de datos.
Basta señalar que este equipo resulta el doble de rápido que BluGene, el que a la postre se encuentra el segundo de la lista, lo que denota el alto rendimiento de esta máquina de última generación. Cabe señalar que los primeros puestos de la lista marcan una tendencia respecto al futuro hacia donde se orientarán los ordenadores de aquí a unos años, pudiéndose vislumbrar una mejora sustancial en los últimos tiempos. El correcaminos es capaz de tratar alrededor de 400 gigaflops, una cifra astronómica si la comparamos con otras iniciativas similares, pero lo mas asombroso es, sin duda, la tremenda cantidad de cable de fibra óptica que ha sido necesaria para interconectar los 280 módulos que componen esta “criatura”: 57 millas en total.
Puede que, después de estos resultados, Windows intente resolver este problema que se le plantea con un replanteamiento general de sus sistemas de interconexión, pero por ahora se puede decir que el mundo de los superordenadores está teñido del espíritu libre y esta situación no parece que vaya a cambiar en mucho tiempo.