
Hoy vamos a hablar sobre el
voto electrónico en Finlandia.
Un poco lejos, estaréis pensando, y es verdad. El detalle interesante es que en el desarrollo de este sistema
Scytl (empresa española especializada en soluciones para voto electrónico) tiene un papel muy importante. El sistema, que se probará en las municipales finesas del próximo octubre,
no cumple nada de lo básico y mínimamente exigible (aunque ya sabemos que ni por esas el voto electrónico es seguro): ni el software es libre, ni se emitirán papeletas-resguardo. Todo eso, como la ocultación del software se hace por motivos de seguridad y de protección «intelectual» de Scytl. Ya... pero
esconder el código no es seguridad, es ocultación.
Y no hay que olvidar que ni siquiera la liberación del código y la emisión de papeletas de control contrarrestan
la pérdida del carácter secreto del voto, siendo éste carácter secreto recogido en
el artículo 21 de la Declaración Universal de los DD.HH.
La pregunta real, la que quiero trasladaros para que los vigilantes permanezcan vigilantes, es:
¿cuánto creéis que pasará para que el «gobierno de españa» (fin del anuncio televisivo, sic) preste atención a una empresa española que exporta sus productos de voto-e a no pocos países? Lo último que sé a este respecto es que
Pululante escribió hace ya un tiempo y le dijeron que no había planes ni siquiera para probarlo. Pero larga es la paciencia de los que quieren introducir estos sistemas y hacer negocio con ellos; y larga debe ser nuestra paciencia para estar vigilantes.
Al fin y al cabo,
el precio de la libertad es la vigilancia eterna.
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