En la época de la guerra de navegadores 4.0, tanto Netscape 4 como Internet Explorer 4 introdujeron infinidad de novedades revolucionarias, muchas de ellas a menudo incompatibles con el navegador del rival. Una de estas novedades era la posibilidad de que las fuentes que se usaran para renderizar la página se pudieran descargar del servidor web y no tener que estar pendientes, por tanto, de si la fuente que queremos usar estará instalada en el sistema del visitante o no.
Recordemos que, según la especificación CSS 2.1, sección de fuentes, a la propiedad CSS font-family le podemos asignar una fuente concreta o una familia genérica de fuentes (serif, sans-serif, monospace) de forma que si la fuente que queremos mostrar no está disponible, se use una de las genéricas que el navegador tiene definidas por defecto:
<family-name>
The name of a font family of choice. In the last example, “Gill” and “Helvetica” are font families.
<generic-family>
In the example above, the last value is a generic family name. The following generic families are defined:
- ’serif’ (e.g. Times)
- ’sans-serif’ (e.g. Helvetica)
- ‘cursive’ (e.g. Zapf-Chancery)
- ‘fantasy’ (e.g. Western)
- ‘monospace’ (e.g. Courier)
Style sheet designers are encouraged to offer a generic font family as a last alternative. Generic font family names are keywords and must NOT be quoted.
Un ejemplo típico de uso de esta propiedad sería:
body { font-family: Verdana, Arial, sans-serif }
Pero como normalmente no podremos saber seguro de antemano (a menos que estemos desarrollando una página para un entorno corporativo controlado o, por ejemplo, para un kiosko) que el usuario va a tener las fuentes que queremos usar, nunca podremos saber seguro la apariencia que van a tener los textos de nuestra página en otros sistemas.
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